Obituario Ángel Rufino Garrido Herrero

Desde el Instituto Bíblico y Oriental, lamentamos el fallecimiento de D. Ángel Rufino Garrido Herrero, alma máter de la institución.

Nació en Condemios de Arriba (Guadalajara) el 1 de octubre de 1927. Cuando contaba doce años ingresó en el Seminario de Madrid, donde realizó los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. Fueron los años duros de la posguerra en la que los seminaristas de Madrid pudieron gozar de la relación con personalidades tan significativas como D. José María García Lahiguera. El 19 de mayo de 1951 fue ordenado presbítero, desempeñando su ministerio sacerdotal hasta que en 1953 fue llamado por el entonces Arzobispo de Madrid, D. Leopoldo Eijo y Garay, que había concebido la idea de formar un grupo de sacerdotes diocesanos especializados en el estudio de las lenguas orientales. Desde ese instante y a la vez que continuaba en su ministerio – que implicó también, a partir de 1957, la enseñanza de la religión en el Instituto “Isabel la Católica” – dedicaría diez años años al estudio intenso del hebreo, el siríaco, el árabe y el etiópico bajo la dirección del P. Joaquín María Peñuela S.I., Director del Instituto Francisco Suárez del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C.). En la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid siguió, entre 1958 y 1961, cursos de lengua y literatura acadia; asimismo, entre 1961 y 1964 completó estudios de filología clásica y árabe. Su amor al estudio le condujo a meterse de lleno en otras lenguas como el arameo, el copto o el sumerio. Desde 1963 y durante treinta y cuatro años, ejerció como profesor de lenguas clásicas y hebreo en el Seminario de Madrid y en el posterior Centro de Estudios Teológicos “San Dámaso”, que acabaría convirtiéndose en Facultad de Teología “San Dámaso”. Su paciente y constante dedicación a los alumnos, a quienes abría no sólo los textos sacros sino también la literatura clásica y oriental, no ha dejado de dar frutos como testimonian algunos de sus discípulos, hoy ya profesores en diversas Facultades y Centros, tanto civiles como eclesiásticos. Su labor docente no se ciñó a las aulas del Seminario, pues durante diez años enseñó lengua acadia en la Universidad Complutense de Madrid, siendo un verdadero pionero en estas disciplinas relacionadas con las lenguas orientales. Desde 1989 y hasta la actualidad ha venido desempeñando una intensa, generosa y benemérita labor en el Instituto Diocesano de Filología Clásica y Oriental “San Justino”, en el que ha enseñado hebreo, acadio, sumerio, copto y etiópico, formando a especialistas que hoy desarrollan su labor no sólo en diversos departamentos de universidades españoles sino incluso extranjeras. En silencio, con paciencia y constancia sorprendentes, ha realizado una labor benemérita en el ámbito de la filología oriental, haciendo también posible mediante la formación de alumnos que algunas disciplinas apareciesen en los planes de estudios de la universidad española. Sus largos años de docencia han dejado una huella imborrable en sus numerosos alumnos, que han reconocido siempre en él no tanto un erudito profesor, cuanto un auténtico maestro. Entre los años 1974 y 1977 formó parte del Consejo Asesor de la revista “Cuadernos de Evangelio”, de la que fue asiduo colaborador. Asimismo, desde su creación en 1992, forma parte del Comité Directivo de la colección de monografías “Studia Semítica Novi Testamenti”. El 2 de agosto de 1997 fue nombrado prelado de honor de su Santidad, como reconocimiento a su tarea.

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